Saturday, April 18, 2026

Where'd all the time go? (happy cum prietas)

Un día como hoy, hace 20 años, a una hora que desconozco, la mamá del Prietas lo parió. Y a ella le digo: gracias, tía Pao, por pasar por ese suplicio para traer al mundo al energúmeno de mi amigo.

Después de compartir 15 años de mi vida con él, tengo un sinnúmero de historias, algunas chistosas y otras no tanto. Como conmemoración de su cumpleaños, contaré algunas que hicieron hincapié en mi psiquis, más bien aquellas que recuerdo en este momento, porque, again, después de 15 años lo que más tengo es material, pero no me acuerdo de todo.

Yo definiría mi experiencia con el Prietas en dos arcos: A.A. (Antes de ser Amigos) y D.A. (Después de ser Amigos). Aquí les vienen las mejores historias (las que me acuerdo en realidad) de ambos arcos.

A.A

1) El recién llegado mas odiado

El Prietas llegó al Dufey en kínder (2012). Yo tenía como 5 años en ese tiempo, así que, de acordarme de una anécdota precisa sobre el Prietas, la verdad es que no me acuerdo. Lo que sí recuerdo es que era desagradable; se le notaba mucho lo hijo único, y eso que en ese tiempo ni siquiera tenía en mente el concepto de ese tipo de comportamiento.

Ahora ustedes se preguntarán: “¿por qué incluyes esta parte en tu lista si no te acuerdas ni una weá?”. Y la razón es porque mi mamá (la que todavía confunde a la Marión con la Matilda), cuando le conté hace muchos años atrás que era amiga del Prietas, hizo una cara que era un poema, más o menos como esta:


acompañada por un “oh… ese niño”. Y es que ella, que no se acuerda ni del nombre de sus hijos, se acordaba perfectamente del Prietas, por el simple hecho de que desde kínder hasta como tercero básico, el Prietas era un tema común en las reuniones de apoderados, porque molestaba a los compañeros, hablaba como cotorra en clases e interrumpía/corregía a los profes. Aparentemente ocurrió tantas veces que quedó grabado en la mente de mi pobre madre.

P.D. Ahora mi mamá ama al prietas 


2) Prietas bully

Decir que era bully quizás es mucho, pero necesito el clickbait. Algunos saben esta anécdota, otros no, pero el Prietas tuvo un arco malvado entre kínder y tercero básico (aprox.), en el cual me molestaba. No diría que era lo suficientemente serio o terrible como para llamarlo bullying, pero era lo típico que hacían los niños de esa edad: se negaba a hacer trabajos grupales conmigo, me hacía el vacío y, como era un chiquillo “popular” en el curso, su séquito de niños hacía lo mismo.


3) Karma

Una vez, al inicio de año en básica —no recuerdo específicamente cuándo, pero estábamos con la profesora Mónica todavía, así que éramos más fetos que cualquier otra cosa—, ella nos preguntó qué queríamos ser cuando grandes. Una pregunta muy grande para niños de entre 7 y 9 años.

La mayoría decía lo típico: “yo quiero ser médico”, “yo quiero ser arquitecto”, “yo quiero ser abogado”, obviamente inspirados por lo que les decían sus papás. Pero cuando le tocó al Prietas, respondió: “yo quiero vivir en el campo”.

La profesora, extrañada, le preguntó: “¿qué quieres estudiar cuando seas grande?”, obviamente refiriéndose a una carrera universitaria. El Prietas le respondió rápidamente: “yo no voy a estudiar nada, yo quiero dedicarme a vivir en el campo con caballos, porque mis papás trabajan y siempre van a estar ahí para apoyarme”.

Y la profe Mónica lo miró y le dijo: “los papás se mueren y algún día tendrás que valerte por ti mismo”.

La sala quedó en silencio por unos segundos, hasta que se escucharon sollozos: el Prietas había rompido en llanto. Estaba rojo, me acuerdo.

Esa fue la primera vez que me sentí emocionalmente conflictuada, porque una parte de mí se sentía muy mal de que ese niño descubriera de esa manera que los papás no son eternos, pero al mismo tiempo estaba feliz porque el wn que me molestaba se sentía como el pico.

yo era esta:


4) Momento XD

Una vez, alrededor de ese mismo tiempo, estábamos en la clase de Ciencias Naturales con la profe Mónica, y estábamos pasando las partes del cuerpo humano. La profe pidió que quienes supieran algún órgano levantaran la mano y lo nombraran.

Salieron el corazón, los pulmones, el estómago… y cuando le tocó al Prietas, dijo: “el alma”.

Yo no daba crédito a lo que había escuchado, y la profe tampoco. Creo que en sus 100 años haciendo clases nunca le había tocado esa respuesta. Explotó en risa (y yo también) y le dijo al Prietas que el alma no existe.

El Prietas lloró en el recreo.

Y, pensándolo bien, puede que después de eso el ql me haya agarrado mala…


5) Final del mal

En tercero básico (no recuerdo el semestre), la profesora Mónica, harta de que el Prietas no se callara nunca, lo sentó al lado mío, porque en ese tiempo aparentemente aún no me convertía en una cotorra ql.

Al inicio, el Prietas me fucking odiaba. Nos sentaron al lado de la ventana, dos puestos antes del escritorio de la profe, él atrapado contra la ventana y yo del lado del pasillo, para evitar que se levantara a conversar. Lo cual no sirvió de nada, porque me empujaba si era necesario para hacerse camino y hacer vida social.

Así que decidimos cortar por lo sano y él se terminó sentando del lado del pasillo (también por mi paz mental, la verdad).

Toda esta dinámica cambió un día en que yo estaba aburrida en clases y me puse a dibujar. Recuerdo que dibujé un conejo, y aparentemente fue lo suficientemente bueno para que el mismísimo Prietas, “rey del dibujo”, me diera un cumplido. Yo estaba tan emocionada que corté la hoja y le regalé el dibujo como una ofrenda de paz.

Después de eso empezamos a tener una relación más cordial, que evolucionó a una bella amistad de 11 años de duración… y espero que sean muchos más.

P.D.: En ese tiempo yo tenía los cuadernos con las hojas numeradas, así que en mi casa se dieron cuenta de que faltaba la hoja del dibujo y me retaron :(, pero bueno... perdí una hoja, pero gané un amigo, asique, objetivamente, salí ganando.


D.A

6) El defensor de las causas justas

Después de molestarme por 3 años, el Prietas jamás dejó que alguien fuera de nuestro grupo de amigos me webiara. Me acuerdo específicamente de dos situaciones: Benjamín Barra y Benjamín Acuña. Ambos casos ocurrieron con bastante diferencia de años, pero en los dos había una especie de obsesión con molestar a las niñas del curso, y yo, al ser una, no era la excepción.

Del que más me acuerdo es de Benjamín Acuña (igual es el más “reciente”). Era asqueroso. Recuerdo que me hacía comentarios sobre mi aspecto físico, como que era gorda o fea, que la verdad me daba un poco igual, o al menos sabía cómo responder de vuelta. El problema era cuando hacía comentarios sexuales, como que “tenía las tetas grandes” u otras cosas que me siento incómoda nombrando.

En esos momentos yo quedaba para el pico. Pero estaba el Prietas para defenderme, siempre se metía en medio, no dejaba que se me acercara, lo acusaba con la profesora… y fue un gran apoyo durante todo el tiempo que ese personaje estuvo antagonizando el curso.


7) Verano prietero

Yo odio el verano. Lo considero una de las épocas más fomes del año, hace mucho calor para salir en Temuco, y en Puerto estoy más sola que una ostra. Ni un brillo el verano.

Hay muy pocas vacaciones que recuerde como positivamente memorables, pero hay una que tengo muy presente, un verano que pasé en la casa del Prietas.

Recuerdo esas tardes planeando nuestro mundo imaginario para una novela que nunca escribimos, haciendo lluvias de ideas, inventando culturas, criaturas, biomas y lenguajes, con el Prietas dibujando como loco y yo escribiendo como condenada.

Recuerdo ir al río con su mamá y quedarme dormida al sol sobre una piedra. Recuerdo salir a caminar por su parcela mientras hablábamos de todo y de nada al mismo tiempo.

Creo que es uno de los pocos veranos memorables que he tenido… y de esos recuerdos que las abuelas les cuentan a sus nietos.


8) Tardes casa Domi

Recuerdo el 2021 como el año de entremedio: entre clases online y clases presenciales. Y creo que lo más icónico fue el final del segundo semestre, cuando nos turnábamos por semanas para ir a clases.

Lo triste fue que el grupo quedó dividido: en uno estaban la Mati y la Emi, y en el otro el Prietas y yo.

Lo bueno es que surgió una especie de rutina en la cual, después de clases, íbamos a mi casa. Algunas veces aprovechábamos de hacer tareas, otras veces jugábamos con las cartas inglesas, pero la mayor parte del tiempo solo escuchábamos música en la terraza y conversábamos.

Otro momento memorable, de esos simples que no parecen gran cosa en el momento… pero que después se quedan pegados para siempre.


9)Mal dormir

El Prietas, cada vez que hay una pijamada, duerme solo. Eso es algo establecido hace mucho tiempo. En parte, una de las razones es que se duerme súper temprano, otra es que respira fuerte/ronca suave.

Pero yo tengo una historia especial respecto a esto, en un cumpleaños de la Mati, hace mucho tiempo, me tocó compartir cama con el Prietas. Y cualquiera que haya pasado por esa experiencia sabe algo, el Prietas es una estufa humana y yo soy tan débil como un niño victoriano.

Así que, mientras estábamos acostados en la cama de la Velu, con las tapas de invierno, se me reventó la nariz. Sangre por todos lados. Me levanté para limpiarme e intentar no manchar nada mientras sangraba.

El problema fue que, cuando todo paró y me quise volver a acostar, el Prietas estaba en posición de estrella en la cama. Intenté despertarlo para que me diera una orilla, pero como muchos saben, tiene el sueño pesado, así que fue inútil cualquier intento mío por recuperar mi espacio.

Así que me resigné a dormir apoyada en la silla del escritorio de la Mati.


10)Concepto de Prietas

Uno de los momentos más difíciles de mi vida fue cuando la Mati y el Prietas se fueron a sus respectivas casas de estudio. Después de tanto tiempo compartiendo la mayor parte de nuestras vidas juntos, de repente ya no tenerlos cerca fue muy duro.

El primer semestre me pasaba horas viendo fotos viejas, revisando pendrives con fotos y trabajos de la básica, atesorando y aferrándome a todos los recuerdos. Cuando pasaba por el teatro, me acordaba de las tardes saliendo del colegio, de todas las cosas que fueron de nosotros. Era como un ex loco.

Fue tanto que empecé a darme cuenta de las pequeñas cosas que hacía distinto y que había aprendido de mis amigos. En este caso, frases del Prietas como “locura”, “poggers”, “chole”, etc.

Al final, sin importar qué tan lejos estén o qué ocurra en el transcurso del tiempo, siempre serán una parte de mí. Todos los días mi cerebro se acuerda de forma pasiva del Prietas, cada vez que uso una palabra, un gesto o una frase que él suele usar.

Siempre estaremos unidos, más cerca de lo que creemos. Y no solo conmigo, a veces siento que mis amigos de la U, quienes nunca los han visto en persona, los conocen. A través de mí, a través de lo que cargo conmigo, que es de ustedes.

Ellos conocen un poco del Prietas sin que yo les diga su nombre, solo y únicamente por la huella de la conexión profunda que compartimos… una que se extiende como el micelio bajo el suelo, oculta, pero conectando hectáreas enteras de bosque.


────୨ৎ────


Si hago las cuentas, he vivido el 75% de mi vida conociendo al Prietas y el 55% siendo su amiga. Es caleta, o al menos para una persona de 20 años: 15 años conociendo a alguien y 11 años de amistad es una eternidad.

En momentos como estos pienso en el futuro. Quizás algún día llegue a ver al Prietas cumplir 80 años y, para entonces, habrá pasado el 93,75% de mi vida conociéndolo y el 88,75% siendo activamente su amiga.

Y creo que ese es un futuro maravilloso.


























P.D. WHERE'D ALL THE TIME GO?


2016



2026

12 comments:

  1. AWWWWWWWW ESTO ES HERMOSOOOO

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  2. el prietas era un niño d campo incomprendido realmente un hijo d puta magistral, una vez se comio mi sandwich de pollo

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  3. La tía Pao parió y dijo ayer cagé algo parecido

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  4. Esa monica qlia siempre fue una bruja malvada, me acuerdo que una vez me robó una maqueta buenísima que había hecho para su clase de mierda

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    1. a ella le gustaba antagonizar niños, creo que es el ejemplo ideal de cuando las personas convierten hobbys en trabajos

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  5. Había un benjamin barra en el curso??

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    1. Sipo, era casi un chiste que todos los Benjamines tenían el apellido de alguien que ya estaba en el curso. Ese Benjamín duró súper poco, algo así como medio semestre, porque se portaba como el pico. Tenía una hiperactividad muy brígida, parece que una vez le pegó a la Sofi Cabrera. Estábamos con la profe Mónica en ese tiempo, creo que en 2.º básico o algo así.

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  6. conchetumare, JAJSNCJKANCSJAS LA CARA DE TU VIEJA ME LA IMAGINO, ¿TAN MARICÓN ERA PARA DEJAR ESA IMPRESIÓN? realmente salí a mi viejo, pero me evangelicé y ahora soy como mi mami, aunque el karma me sigue a día de hoy por mis pecados

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  7. KTMRREE LA ANÉCDOTA 3 ES PEAK, merecido, kbro qliao, menos mal me dieron ese golpe de realidad o terminaría en la vega como un flojo de mierda (lo soy)

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  8. WEÓN- LA ANÉCDOTA 4 ANCSNJASKLCNAJ me acuerdo de eso, ya no tengo el dibujo, pero amé ese conejo, que fokin locura, dios- era un pendejo insoportable

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  9. ay, domi, puta que me hací llorar- tkm, y espero cumplir ese 88,75% en tu vida, eso y ojalá más, hasta el fin del apocalipsis <333

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