Wednesday, July 1, 2026

Tragedia

Hoy tuve el peor control de mi vida. Lo entregué en blanco. Nunca, en toda mi vida como estudiante, me había pasado algo así.

La verdad, me dio vergüenza. Tanta, que en la hoja final le escribí a la profe explicándole por qué no había contestado nada. Quizás es muy liceano de mi parte preocuparme por lo que piensan los profesores de mí, pero no quería que la profe de Álgebra pensara que era una vil porra.

Ahora les contaré la historia.

Resulta que esta semana tengo solamente avances de trabajos que debo entregar la próxima semana. La única nota importante era el taller de Álgebra, mi último taller de Álgebra, para ser precisos.

Yo sabía esto desde hace semanas y, como tuve otras pruebas antes, dejé el repaso para el fin de semana largo, aprovechando que el viernes básicamente no tengo clases (a excepción de Álgebra, de 8:30 a 10:40). Según mis cálculos, tendría cinco días para estudiar.

Bueno... eso no pasó.

El viernes, cuando llegó mi padrastro en la tarde, tenía cara de haber visto un muerto. Me miró y me dijo:

—Mataron a una apoderada del curso de la Michelle.

Yo quedé estupefacta. ¿Cómo reaccionas a una noticia así?

Y, para hacer la situación aún peor, no era cualquier apoderada. Era la mamá de la mejor amiga de la Michelle.

Mi padrastro me contó que, en el grupo de apoderados, habían pedido tratar el tema con discreción para evitar que una noticia tan macabra les llegara de golpe a los estudiantes.

Él llamó a la Michelle, que en ese momento estaba con su mamá, para contarle lo que había pasado. Pero la Michelle ya sabía mucho más que él.

—La apuñalaron, papá. La apuñalaron en su casa.

Eso fue lo que le respondió.

Obviamente, al enterarse de lo sucedido, su amiga buscó apoyo en su grupo cercano y les contó lo que había pasado.

Yo quedé completamente pasmada. No tenía idea de lo que me estaban hablando.

Cuando la Michelle llegó a la casa estaba lúgubre. Se notaba que sentía pena, pero sobre todo rabia. Mucha rabia. Especialmente por la forma en que relataba todo lo que sabía sobre la defunción de Patricia Ojeda.

El sábado asistimos a su velorio. Fuimos todos para acompañar a la Michelle, para que ella pudiera acompañar a su amiga en un momento tan doloroso.

Yo me quedé al fondo. La capilla estaba llena.

Y lloré.

Me dio muchísima pena e impotencia ver a esa niña de catorce años a la que le arrebataron a su mamá de una forma tan violenta.

No podía dejar de pensar que hacía apenas un mes, el último sábado de mayo, la Michelle había celebrado su cumpleaños con ese mismo grupo de amigas. Comieron pizza y vieron, por primera vez, una película de terror sin adultos acompañándolas. Todas se veían muy felices.

Como a las cinco empezaron a irse y a ella la vino a buscar su mamá. Ambas se fueron conversando, tranquilas, mientras salían del mall.

Ahora las veía de nuevo, pero en circunstancias completamente distintas. Esa misma niña estaba sentada en primera fila, llorando mientras recibía el pésame de las personas más cercanas a su mamá.

Ella, por otra parte, descansaba en el féretro.

¿Cómo no te va a conmover una escena así?

El domingo no tenía cabeza para nada. La imagen de la amiga de la Michelle no dejaba de darme vueltas.

El lunes salí a protestar frente al Tribunal de Garantía para pedir justicia por Patricia.

El martes fui a clases, pero me sentía completamente ausente.

Y hoy sabía que no iba a poder contestar nada del control. Aun así, me presenté.

La verdad, no me arrepiento de no haber estudiado.

Cuando pasan cosas como estas, lo mínimo que uno puede hacer es darse un momento para reflexionar sobre la vida que se perdió y sobre todas las vidas que quedaron arruinadas después de esa pérdida.

Ahora hay una niña de catorce años que recordará para siempre que su mamá pidió ayuda, denunció y no fue escuchada, y que, como consecuencia de ello, fue asesinada en su propia casa.

Y también hay una niña de cuatro años que, probablemente, cuando crezca, la única forma que tendrá de saber cómo era su madre será a través de fotografías y anécdotas de terceros.

Después de todo...

¿Cuántos de ustedes recuerdan realmente a las personas que conocieron cuando tenían cuatro años?

3 comments:

  1. Es brutal lo chico que es temuco, la paty era la que nos hacía los contactos con la muni en teletón, mi jefe quedó pa la cagá cuando se enteró de la noticia

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  2. weón historia de mierda, blog de mierda, que horror todo esto, o sea, no, no es un blog de mierda, es muy bueno, pero me dejó pa la cagá, yo soy mamón, lo sabes tú, lo sé yo, lo sabe todo el mundo, jamás podría volver a vivir si algo así le sucediese a mi mamá, y- y pensar que eso le pasó a una laucha de 14, weón, que horror, que rabia y qué impotencia, entiendo porqué mierda dejaste en blanco todo, y lo respeto, independientemente de lo que le escribiste al profe en la hoja, lo respeto caleta.
    Jamás perdonaré a la justicia que hace la vista gorda en casos así, y puta que rabia todo, espero que ahora estés con mejor cuerpo, y lo mismo para la michelle:((

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